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| Bienvenidos
al mundo infantil... |
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El
aspecto de un recién nacido
Genitales
Los genitales (órganos sexuales)
de los recién nacidos de ambos
sexos pueden parecer relativamente grandes
e inflamados. ¿Por qué?
Por varios motivos, incluyendo la exposición
a las hormonas producidas por la madre
y por el feto, las magulladuras e inflamaciones
provocadas por el traumatismo del parto
y el curso natural de desarrollo de estos
órganos.
En las niñas los labios mayores,
esto es, la parte más exterior
de la vulva pueden verse hinchados. La
piel de los labios puede estar lisa o
bien algo arrugada. A veces, sobresale
una pequeña porción de tejido
rosa entre los labios –se trata
del colgajo himenal, que no tiene ninguna
importancia y que se acaba retrayendo
y pasando a formar parte de los labios
cuando crecen los genitales.
Debido al efecto de las hormonas maternas,
la mayoría de recién nacidas
tienen flujo vaginal. Éste está
compuesto por una secreción pegajosa
que a veces contiene algo de sangre y
que dura varios días. Este “miniperíodo”
es una secreción uterina tipo menstrual
completamente normal que tiene lugar cuando
los estrógenos que la madre transmitió
a su hija durante el embarazo empiezan
a desaparecer. A pesar de que se trata
de algo mucho más frecuente en
los bebés de sexo masculino, la
hinchazon de la ingle en una recién
nacida puede indicar la presencia de una
hernia inguinal.
En los niños, el escroto (la bolsa
que contiene los testículos) a
menudo parece estar hinchado. Generalmente
esto se debe a un hidrocele, una acumulación
bastante habitual de líquido en
el escroto que suele desaparecer entre
el tercer y el sexto mes de vida. Si usted
detecta una hinchazon o protuberancia
en la zona escrotal o inguinal del bebé
que persiste más allá de
los tres a seis meses o que parece variar
de tamaño, debería consultar
al pediatra. Eso podría indicar
la presencia de una hernia inguinal, que
suele requerir tratamiento quirúrgico.
Los testículos de los recién
nacidos pueden ser difíciles de
palpar dentro de un escroto inflamado.
Los músculos unidos a los testículos
tiran de ellos y hacen que se retraigan
bruscamente hasta la región inguinal
cuando alguien toca el área genital
del bebé o cuando sus genitales
se exponen al frío. Los bebés
de sexo masculino es normal que experimenten
frecuentes erecciones, a menudo justo
antes de orinar.
Más del 95% de los recién
nacidos orinan durante las primeras 24
horas de vida. Si su bebé nace
en un hospital, el personal de la sala
de neonatos querrá saber si el
bebé ha orinado mientras estaba
con usted. Si un recién nacido
parece no haber orinado todavía,
es posible que haya orinado apenas al
nacer cuando todavía estaba en
la sala de partos. Con tanto ajetreo,
es posible que su primera micción
pasara desapercibida.
Si a su hijo le practican la circuncisión,
es decir, le extirpan el prepucio, probablemente
éste tardará entre 7 y 10
días en curársele. Hasta
que lo haga, es posible que el glande
(la punta del pene) esté en carne
viva o amarillento. A pesar de que esto
es normal, otros síntomas no lo
son. Llame inmediatamente al pediatra
si el bebé sangra de forma persistente,
si detecta un enrojecimiento alrededor
de la punta del pene que empeora tras
3 días, fiebre, signos de infección
(como presencia de ampollas llenas de
pus), o si el bebé no orina con
normalidad durante las primeras 6 a 8
horas posteriores a la intervención.
Para cuidar el pene de su hijo, esté
o no circuncidado, no necesitará
utilizar algodoncitos, desinfectantes
de uso tópico ni ningún
producto especial para el baño
–bastará con que utilice
jabón y agua tibia cada vez que
lo bañe.
Tampoco es preciso adoptar ninguna precaución
especial con los bebés recién
circuncidados, aparte de proceder con
delicadeza, puesto que el pequeño
puede tener algunas molestias tras la
intervención. Si al bebé
le han vendado la incisión, es
posible que usted le tenga que cambiar
el vendaje cada vez que le cambie los
pañales durante uno o dos días
después de la intervención
(póngale vaselina para que la venda
no se le pegue a la piel). Los pediatras
también recomiendan aplicar una
pequeña cantidad de vaselina sobre
el pene o en la parte delantera del pañal
para aliviar cualquier posible molestia
provocada por el roce de la parte operada
con el pañal. La forma de cuidar
el pene del bebé también
dependerá del tipo de circuncisión
que le hayan practicado. Asegúrese
de preguntarle al pediatra qué
tipo de cuidados necesitará.
Si no ha circuncidado a su bebé,
asegúrese de no retraerle el prepucio
brusca o enérgicamente para limpiarle
debajo. En lugar de ello, ténselo
suavemente contra el glande y limpie cualquier
esmegma (secreción blanquecina
compuesta por células de piel muerta
mezcladas con la grasa natural del cuerpo).
Con el tiempo, el prepucio se retraerá
por sí mismo y podrá separarse
del glande sin problemas. Esto ocurre
a diferentes edades en diferentes niños,
pero a la mayoría de los niños
se les puede retraer el prepucio sin problemas
cuando tienen unos 5 años.
Piel
Los bebés llegan al mundo empapados
de varios fluidos, incluyendo el líquido
amniótico y a menudo la sangre
(procedente de la madre, no del bebé).
El personal hospitalario procederá
casi inmediatamente a secar al bebé
a fin de evitar cualquier descenso brusco
de su temperatura corporal que se produciría
si la humedad de la piel se evaporara
rápidamente. Los recién
nacidos también nacen cubiertos
de un material blanquecino denso, pastoso
y pegajoso denominado vernix caseosa (compuesto
por secreciones de las glándulas
sebáceas y células epiteliales
descamadas del mismo feto), la mayor parte
del cual se elimina la primera vez que
se baña al bebé.
El color y las manchas que tienen los
recién nacidos en la piel pueden
alarmar a algunos padres. El aspecto moteado
o jaspeado de la piel, un patrón
irregular de pequeñas áreas
rojizas y pálidas, es habitual
debido a la normal inestabilidad de la
circulación sanguínea en
la superficie dérmica de los recién
nacidos. Por razones similares, los recién
nacidos también pueden presentar
acrocianosis, una tonalidad azulada en
la piel de manos, pies y el área
que rodea los labios, sobre todo si se
encuentran en un ambiente fresco.
Cuando se esfuerce para llorar o para
hacer de vientre, es posible que la piel
del recién nacido adquiera temporalmente
una coloración entre morada y azulada
o entre roja y granate. En el rostro y
otras partes del cuerpo del recién
nacido son habituales las marcas rojas,
los rasguños, los moretones y la
petequia (pequeñas motas rojas
provocadas por hemorragias intradérmicas
o subcutáneas). Todos ellos están
provocados por el traumatismo asociado
al hecho de tener que atravesar el estrecho
canal del parto o por la presión
que ejercen los fórceps que a veces
se tienen que utilizar durante el parto.
Todos ellos se curan y desparecen durante
la primera o dos primeras semanas de vida.
Es posible que la cara, los hombros y
la espalda del recién nacido estén
cubiertos por un vello fino y suave, denominado
lanugo. La mayor parte del lanugo se pierde
dentro del útero materno antes
de que la madre dé a luz; por este
motivo, el lanugo se ve más habitualmente
en bebés prematuros. En cualquier
caso, este pelo se pierde en pocas semanas.
La capa superior de la piel del recién
nacido se irá descamando durante
la primera semana o dos primeras semanas
de vida. Se trata de algo normal y que
no requiere ningún tratamiento
especial. Algunos bebés ya vienen
al mundo con la piel descamada, sobre
todo aquellos que nacen después
de la fecha de salida de cuentas.
A pasar del nombre, no todos los bebé
vienen al mundo con marcas de nacimiento.
No obstante, las áreas de color
rosa o rojo, conocidas como parches salmón
o hemangioma plano, son habituales y suelen
desaparecer durante el primer año.
Aunque se observan más frecuentemente
en la parte posterior del cuello, o en
el puente de la nariz, los párpados
o la frente (de ahí que reciban
los graciosos nombres de”picotazo
de cigüeña” o “beso
de ángel”), se pueden encontrar
en cualquier lugar del cuerpo, sobre todo
en los bebés de piel clara.
Las manchas sacras o mongólicas
están presentes en más de
la mitad de los recién nacidos
de raza negra, indígenas americanos
y asiáticos, y menos frecuentemente
en los bebés de raza blanca. Se
trata de áreas planas de color
azul pizarra o azul verdoso que parecen
manchas de tinta y que se pueden encontrar
en la espalada, las nalgas u otras partes
del cuerpo. No tienen ninguna importancia
y casi siempre van perdiendo intensidad
hasta desaparecer durante los primeros
años de vida.
Los hemangiomas capilares o en fresa son
marcas de nacimiento de color rojo, prominentes
y de textura rugosa, provocadas por conjuntos
de capilares dilatados. Estas marcas pueden
ser de color claro al nacer pero típicamente
se vuelven rojas y aumentan de tamaño
durante los primeros meses de vida. Luego
suelen disminuir de tamaño y desaparecer
sin tratamiento durante los primeros seis
años.
Las marchas tipo vino de oporto, que son
de gran tamaño, planas y de color
morado rojizo, no desaparecen por sí
solas. A medida que el niño va
creciendo, los problemas estéticos
(percibidos por los padres o por el mismo
niño) pueden requerir la atención
de un dermatólogo.
Las manchas tipo café con leche,
así denominadas por su color marrón
claro, están presentes en la piel
de algunos bebés. Su color se puede
intensificar (o pueden aparecer por primera
vez) conforme el niño va creciendo.
No suelen tener ninguna importancia a
menos que sean grandes o de que el bebé
presente seis o más en el cuerpo,
lo que podría indicar la presencia
de ciertos trastornos médicos.
Los frecuentes lunares marrones o negros,
denominados nevo pigmentado, también
pueden estar presentes desde el nacimiento
o bien aparecer o intensificarse su color
conforme va creciendo el niño.
Los lunares de gran tamaño o de
aspecto extraño deben ser examinados
por un dermatólogo porque algunos
se deben extirpar.
Hay diversas erupciones inofensivas y
problemas dérmicos sin importancia
que pueden estar presentes desde el nacimiento
o bien aparecer durante las primeras semanas.
El acné miliar, también
denominado “milio”, consiste
en pequeños granitos, planos y
amarillos o blancos que salpican la nariz
y barbilla. Está provocado por
la acumulación de secreciones de
las glándulas sebáceas de
la piel y desaparece durante las primeras
semanas de vida.
La miliaria –una erupción
de pequeñas vesículas rojas
y prominentes que suelen tener la “cabeza”
blanca o amarilla- se denomina a veces
acné del lactante por su aspecto.
A pesar de que a menudo afecta a la cara
y puede abarcar áreas extensas
del cuerpo, se trata de un trastorno cutáneo
inofensivo que remite en pocas semanas
con los cuidados normales de la piel.
A pesar de lo imponente de su nombre médico,
el eritema tóxico también
es una erupción inofensiva que
presentan algunos recién nacidos.
Consiste en manchas rojas con vesículas
de color claro o amarillento en el centro,
similares a las ampollas. Esta erupción
suele salir durante el primer día
o par de días de vida y desaparece
en una semana.
La melanosis pustulosa, una erupción
presente desde el nacimiento, sobre todo
en bebés de raza negra, se caracteriza
por bultitos o vesículas de color
marrón oscuro que salpican el cuello,
la espalda, los brazos, las piernas y
las palmas de las manos. Generalmente
desaparece sin tratamiento. Asimismo,
no es nada raro ver a recién nacidos
con ampollas por succión en dedos,
manos o brazos, ya que el feto puede empezar
a chuparse estas partes del cuerpo cuando
todavía está en el útero
materno.
La ictericia neonatal, es decir, la coloración
amarillenta de la piel y la esclerótica
(el blanco de los ojos), es un trastorno
habitual que normalmente no aparece hasta
el segundo o tercer día de vida
y desaparece en 1 a 2 semanas. La ictericia
está provocada por la acumulación
de bilirrubina (un producto de deshecho
producido por la descomposición
normal de los glóbulos rojos) en
la sangre, la piel y otros tejidos, debido
a la incapacidad temporal del hígado
inmaduro del recién nacido para
eliminar eficazmente esta sustancia del
cuerpo. Aunque cierto grado de ictericia
es normal y esperable, si un recién
nacido presenta este problema antes de
lo esperable o su nivel de bilirrubina
es más alto de lo normal, entonces
el pediatra deberá proporcionarle
seguimiento atento .
Familiarizarse con el recién nacido
Los primeros días y semanas de
la vida de un recién nacido son
una etapa de asombro y regocijo para la
mayoría de los padres. De todos
modos, el hecho de ser responsable de
una criatura aparentemente tan frágil
y vulnerable puede imponer mucho, sobre
todo cuando no se está familiarizado
con el aspecto y el comportamiento de
los recién nacidos. Si usted está
preocupado o inseguro sobre cualquier
aspecto del cuidado de su bebé,
no dude en llamar al pediatra, a otro
profesional de la salud o algún
familiar o amigo que tengan experiencia
en el cuidado de recién nacidos.
Actualizado y revisado por: Steven Dowshen,
MD
Fecha de la revisión: noviembre
de 2007
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